viernes, 12 de febrero de 2016

Época de Carnaval - 1911


La prensa del 1 de marzo de 1911, notificaba:
Valencia 28, 9 noche. Hoy, como último día, ha estado el Carnaval animadísimo. El Círculo de Bellas Artes ha presentado una hermosa y artística carroza. Entre las máscaras de á pie sobresalió una que representaba a Blasco Ibáñez.
Baile de mascaras, fiesta organizada por el Circulo de Bellas Artes en el Teatro Principal, 
Valencia, finales de febrero, 1911 (foto José María Cabedo) 

En la época de los carnavales del 1911, Blasco Ibáñez estaba en España. Tenía 44 años y pasaba por una etapa de grandes cambios en su vida. Había comenzado su obra de colonizador en Argentina y volvía a España con la intención de elegir personalmente a los primeros colonos valencianos que serían distribuidos en Argentina, entre Río Negro y Corrientes. Además, aunque el audaz proyecto parecía marchar bien, su autor consideraba que se necesitarían mayores aportaciones económicas. Blasco regresaba a España para vender la casa que heredó de su padre en la calle Palomar de Valencia, donde estaba instalada la editorial Sempere; el edificio lo adquieren las monjas de San Gregorio. También, habría deseado una mayor contribución que podría ser aportada con el chalet de la Malvarrosa, pero su esposa María se opone. 

V. Blasco Ibáñez en Argentina, ano 1910,
El insigne novelista al regreso de su visita a la provincia de Corrientes
acompañado de los periodistas españoles
 Sres. Serrano Clavero, Escalera, Cola y Arce
A finales de diciembre de 1910, la prensa española, volvía a publicar artículos relacionados con el escritor valenciano y su nueva actividad en Argentina:
Blasco Ibáñez, convertido en estanciero en la Argentina, hace tan buen agricultor como fúe y es excelentísimo novelista. Abandonados tiene ahora las ocupaciones literarias, pero no le falta en aquellas lejanas tierras la compañía y la admiración de periodistas españoles que allá laboran con tenacidad y firmeza ganando honra y gloria para el nombre de nuestra nación en el territorio argentino.2
El 30 de diciembre de 1910, Blasco se embarcó en el Cap Vilano iniciando su viaje de regreso a España y después de veinte días, el 19 de enero de 1911, estaba en Madrid. Se aloja en la calle Salas, donde vivía su esposa María con sus hijos.
Venia por poco tiempo, pero lo suficiente para resolver parte de los asuntos relacionados con el proyecto colonizador y también, para concretar otros temas familiares y personales. A través de la prensa, anunciaba su intención de permanecer un corto periodo en España, dirigirse a París y Londres y luego, regresar a Argentina, pero antes visitaría Valencia. 

En una interesante entrevista realizada probablemente en los primeros días de su estancia en Madrid, y publicada en marzo en la revista Por esos mundos (ver entrevista) , Blasco comentaba:
... El sábado, por la noche, salgo para París.
En París, estaré unos días. Voy por asuntos particulares... Dentro de ocho días, estaré aquí devuelta... Me llevaré la familia á Valencia.
Dejaré el hotel. Traslado la casa editorial á Valencia. Mi hija se casa y se quedará con su madre y con su marido en Valencia... Yo me vuelvo á América á proseguir mi obra de colonizador.3 

El día 17 de febrero, Blasco Ibáñez llegaba en tren a su ciudad natal, donde una imponente multitud lo recibe con estrepitosas muestras de entusiasmo.
El periódico valenciano El Pueblo relataba el importante acontecimiento con todos los detalles:  
A las ocho y media había de llegar el rápido de la corte y desde una hora antes comenzó a afluir la gente a los alrededores de la estación.
A las ocho, los andenes de la estación, entrevías, dependencias de la estación, plaza de la misma, la de Castelar, todo estaba totalmente ocupado por un inmenso mar humano que daba al ambiente el carácter de los grandes acontecimientos.

17 febrero 1911, Esperando la llegada de Blasco Ibáñez a la Estación de Valencia
Paró el tren, y en medio del clamoreo de aplausos y vivas, se produjo un momento de perplejidad: todos se daban a inquirir el departamento que ocupaba Blasco Ibáñez.
Apareció éste en la plataforma del segundo sleeping, sombrero en mano, desbordándose el frenesí de la multitud. El espectáculo era realmente grandioso, inenarrable; millares de admiradores del maestro invadieron en menos que se cuenta, todos los toldos de los vagones del rápido14.

17 febrero 1911, La llegada de Blasco Ibáñez a la Estación de Valencia

También la prensa nacional mantenía informados a sus lectores sobre la espectacular visita, publicando constantemente artículos y fotografías de los eventos.
   Valencia 17, 10 nocheHa llegado el brillante escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, siendo su entrada en la población una extraordinaria manifestación de entusiasmo y cariño.
Los andenes de la estación rebosaban de gente. El Ayuntamiento casi en pleno, todo el republicanismo de la capital y mucho de otros pueblos de la región se había congregado allí, ovacionando al ilustre novelista desde que apareció en el estribo del vagón hasta que, materialmente estrujado, pudo romper la muralla de admiradores y llegar al carruaje del alcalde accidental, Sr. Valentí  en el que se dirigió al domicilio de su editor, el Sr. Sempere, síndico del Ayuntamiento.
Los elementos republicanos entonaron la Marsellesa al paso de Blasco Ibáñez, confundiéndose las notas de dicho himno con los vivas al valenciano ilustre.
EI Sr. Azzati y una comisión de la Junta municipal republicana fueron en un tren hasta el encuentro del que conducía al señor Blasco Ibáñez.
La entrada de éste en Valencia ha sido verdaderamente triunfal.4

Es el retorno a su tierra lo que despierta entusiasmos tan encendidos.
Y por todas las calles, el mar de cabezas le sigue. Desde los balcones le aplauden. Los socios del Ateneo Mercantil también le aplauden y el novelista agradece con un saludo deferente aquella salva de aplausos.
Pero el entusiasmo del público se desborda cuando la comitiva llega al Mercado. Los puestos son asaltados. Y, encaramado en ello, el gentío no cesa de vitorearle. La Valencia vieja, la de las callejas de su juventud, se encrespa para dar la bienvenida a su hijo ilustre. Y en la calle de Cuarte es tan compacto el muro que forma la gente, que el coche se detiene por mucho tiempo.
Cuando al fin logra Blasco Ibáñez llegar a la casa de su editor, en la calle de Palomar, es requerido por aplausos de sus admiradores que cubren totalmente la calleja. Y ha de salir al balcón para saludar, verdaderamente emocionado, a los que le aclaman.5

17 febrero 1911, Blasco Ibáñez con amigos y admiradores en el jardín de la casa de Sempere de Valencia
Por unos días, el novelista se convierte en el huésped ilustre de Valencia, su ciudad natal donde el Ayuntamiento había organizado diversos actos en su honor. Además, Blasco había anunciado que en los dos primeros días, el sábado 18 y el domingo 19 de febrero, recibiría hasta las once de la mañana, a las comisiones de agricultores que deseaban entrevistarse con él.

1911, febrero,  V. Blasco Ibáñez y F. Sempere con labradores valencianos del Marítimo

Eran los valencianos que atraídos por el proyecto iniciado en Argentina, venían con la esperanza de poder participar en el. Los labriegos fueron recibidos por Blasco en el local de la Editorial Sempere.  
Unos días más tarde, en una carta abierta, dirigida a la redacción del ABC de Madrid, Blasco expresaba sus intenciones y su visión sobre la emigración de sus compatriotas:
 Queremos que el compatriota que llega á la Argentina por su propia voluntad, sin excitaciones de nadie, á impulsos de un legítimo deseo de mejorar su posición social, en vez de ser eternamente bracero, sea colono y pueda convertirse en propietario del campo que cultiva.
Y yo, que soy hijo de la región agrícola más adelantada de España, que gozo en ella de cierto prestigio popular y un cariño espontáneo, no necesito de esfuerzos, "de arengas y proclamas", ni de ejercer de "agente de emigración", para que un gran número de labradores valencianos vayan conmigo á la Argentina.
No nos conocemos de ahora ellos y yo. Somos amigos de la primera juventud, compañeros de luchas políticas, camaradas cuya cariño ha sido puesto á prueba, hermanos que quieren ir allá donde yo vaya y vivir donde yo viva.[] Y no son gente que se mueve á los impulsos de la miseria, sino por el deseo de un bienestar mayor, pues algunos de ellos hasta disponen de modestos capitales.7
Durante el día 18 de febrero,... acompañado del alcalde accidental y de varios amigos, ha visitado el Sr. Blasco Ibáñez la Asociación Valenciana de Caridad, donde le recibió la junta en pleno. El Sr. Blasco ofreció hacer un artículo de propaganda del establecimiento, que elogió mucho, y envió un donativo.6 

1909, El comedor casa de la Asociación Valenciana de Caridad
El domingo, 19 de febrero de 1911, fue un día histórico para los valencianos
El Ayuntamiento de Valencia había acordado rendirle un homenaje al novelista, con motivo de la inauguración de la Casa Refugio de los Inválidos del Mar, construida en la playa de Levante. El edificio, destinado a la asistencia de los pescadores enfermos, lisiados o jubilados, fue construido por la sociedad El Progreso Pescador, cuya creación había sido iniciativa del novelista.
Blasco Ibáñez, acompañado por numerosas personalidades y por autoridades del Ayuntamiento de Valencia, asiste a la inauguración del llamado en la prensa, Asilo para los inválidos del mar.

19 de febrero 1911, V. Blasco Ibáñez con las autoridades de Valencia, inaugurando la Casa Refugio de los Inválidos del Mar
La ceremonia se convirtió en otro acto de masas. Desde el balcón principal del edificio, Blasco pronuncia un apasionado y nostálgico discurso; describe su encuentro con Sorolla, habla de Argentina, su principal tema de interés en aquel momento, recomienda el sistema educativo del país americano como modelo a seguir en España y luego, para desconcierto del auditorio, les habla de la revolución, pero de la verdadera, de la que se hace a fuerza de instrucción, la que empieza «en el interior de nosotros mismos».8


19 de febrero de 1911, Cabañal, Valencia. - V. Blasco Ibáñez dirigiendo la palabra al público en el acto inaugural. Le acompaña de su amigo, Pascual Martínez Sala, secretario de El Progreso Pescador.

La Casa Refugio de los Inválidos del Mar en el momento de su inauguración, el 19 de febrero de 1911. 
Actualmente, el edificio no existe; fue derruido a principio de los 90. El solar situado en la calle Engenia Viñes, 231, Cabañal (Valencia)
«Yo que viajo continuamente, llevando en mi pensamiento y en mi imaginación a todas horas a mi querida Valencia... No os podéis imaginar qué de recuerdos, qué inmensos tesoros de cariño despierta en mí esta playa. A corta distancia de aquí hay una casa donde he visto crecer a mis hijos, donde he pasado las horas más tranquilas de mi vida, donde he producido los más de mis libros.»
«Esta playa, señores, tiene más significación y más importancia mundial de lo que vosotros podéis imaginar. Yo puedo deciros que he sentido orgullo como valenciano cuando, al visitar el Museo de Luxemburgo, de París, he visto allí, en medio de grandes producciones artísticas, trasladado al lienzo, este mismo cuadro que veis aquí... Yo también he contribuido a esta idealización por medio de mis novelas, que van traducidas a casi todos los idiomas de Europa.»5
Aquel día, en la playa del Cabañal, durante el discurso, en una barca del bou que se usaba para la pesca de arrastre, fue desplegada una vela latina enorme, en la que se leían en letras doradas los títulos de las novelas del escritor.


Aspecto de la playa durante el discurso pronunciado por Blasco Ibáñez en el acta de la inauguración del Asilo para los inválidos del mar
Valencia, 19 de febrero de 1911.
Terminaba el inolvidable discurso con una frase muy emotiva:
«A mi muerte quisiera ser llevado en hombros por estos hombres de "El Progreso Pescador"». 
y así fue… En 1933, cuando llegaron los restos mortales de Blasco Ibáñez desde Mentón, fueron los pescadores de Valencia los que le transportaron en hombros desde el Puerto a la ciudad.

Pescadores del Cabañal, año 1910
Pescadores asistidos en la Casa refugio de El Progreso Pescador, Cabañal, Valencia
19 de febrero 1911. Vicente Blasco Ibáñez con cabanyaleras de El Progreso Pescador

En ese mismo día, por la tarde, el Ayuntamiento con la asistencia de las autoridades municipales, universitarias y judiciales, le ofrece un banquete en el Palacio Municipal. Durante la comida, la Banda Municipal interpretó el himno que para la Exposición Regional de 1909 compuso el músico valenciano José Serrano, himno que Blasco Ibáñez oye por primera vez y hace repetir, sorprendido por la belleza de su música.5   (escuchar: El himno)

19 febrero de 1911, Valencia. Blasco Ibáñez con las autoridades de Valencia al entrar en el Palacio Municipal para asistir al banquete dado en su honor.
Valencia, 1909. El Palacio Municipal de la Exposición, construido por el arquitecto Francisco Mora Berenguer, fue levantado en sólo setenta días para cumplir con la fecha de inauguración de la Exposición, el 22 de mayo de 1909


Por la noche, tiene lugar el acto organizado por el Ateneo Científico y Literario en el Teatro Circo de la Exposición,  donde Blasco pronuncia su conferencia de casi tres horas de duración, titulada: «La novela y su influencia social». El novelista hace apología de España, trayendo a la memoria el pasado heroico y la grandeza intelectual de su país, con el propósito de que los republicanos, los que estaban tildados de sectarios e irrespetuosos con el pasado, hablasen con justicia de la historia española, demostrando imparcialidad.


El Teatro Circo de la Exposición, construido en 1909  para el evento regional, 
fue derribado en 1911, a poco tiempo después de la visita de Blasco Ibáñez
Interior del Teatro Circo de la Exposición
La prensa nacional informaba:
En el Palacio Municipal de la Exposición se ha celebrado esta tarde un banquete en honor de Blasco Ibáñez.
Terminada la fiesta, que fué brillantísima, Blasco Ibáñez se dirigió, acompañado del alcalde y varios concejales, al domicilio del insigne poeta D. Teodoro Llorente, que se encuentra enfermo. La entrevista fué afectuosísima.
A las nueve de la noche dió en el Teatro-Circo su anunciada conferencia, desarrollando el tema "La novela y su influencia social".
El teatro estaba completamente lleno. La conferencia fué notabilísima.9

El mismo periódico resumía así la visita del escritor a Valencia:
Sabido es que Blasco Ibáñez se propone fundar en la República Argentina una ciudad de valencianos, que se llamará Valencia Nueva, donde muchos hoy desheredados de la fortuna encontrarán vida próspera; sabida es la estimación en que los habitantes de la ciudad del Turia tienen al insigne hombre, que es su orador más elocuente y su más inspirado novelista.
No extrañará, pues, el entusiasmo con que acaban de recibirle, y que obligó al agasajado a decir, entre otras muy sentidas cosas: "Estoy acostumbrado á presenciar grandes manifestaciones; pero ninguna ha causado tan honda impresión en mí como esta que me habéis dispensado hoy, como esta manifestación, que no es política, que es algo más grande, que es de fraternidad, porque todos vosotros sois hermanos..."
Valencia honra á su  ilustre hijo y se honra á sí misma al propio tiempo.9

El 20 de febrero, la visita del novelista a su ciudad natal había finalizado.
Al despedirse de Valencia, Blasco demostró que no se había olvidado de la literatura. Metido en su nueva faceta de colonizador, mostró interés por los temas americanos. [] Ahora se proponía llevar al papel las tres fases del intercambio entre las dos naciones: «El arca de Noé», sería el trasatlántico que cruza el mar; «La torre de Babel» estaría dedicada a Buenos Aires, a su esplendorosa vida cosmopolita y para terminar, «La tierra de todos», o la lucha constante entre el hombre y la tierra virgen. El novelista puso los dos primeros títulos a sendas libretas. Pero las novelas quedaron en notas y observaciones sueltas. La única que escribirá será la última, una década después.8

También se despidió de sus anfitriones agradeciendo el homenaje de su pueblo:
Antes de que diera principio la sesión del Municipio, se presentó en el Ayuntamiento el Sr. Blasco Ibáñez, quien pasó al salón de sesiones, tomando asiento á la derecha del alcalde.
El brillante escritor dirigió la palabra á los allí reunidos, expresando su gratitud por el homenaje que el pueblo valenciano le ha tributado.
Tuvo elogios para la gestión municipal, que ha sido de transformación y mejora.
El alcalde reiteró al Sr. Blasco Ibáñez la admiración y cariño que los valencianos le profesan, excitándole para que, dondequiera que el destino le lleve, continúe el escritor su obra de españolismo y de difusión de las costumbres valencianas.
Al entrar y salir del Ayuntamiento fué objeto de grandes ovaciones, que se repitieron al pasar ante el gentío que le aguardaba en la calle.
En el tren correo ha salido Blasco Ibáñez para Madrid.10

En Madrid, todavía le quedaban por resolver ciertos asuntos familiares y celebrar la boda de su hija Libertad. 
El 3 de marzo, su única hija se casa con Fernando Llorca, el socio de la Editorial Hispano Americana. La joven novia cumpliría los dieciséis años el 25 del mismo mes, mientras que Fernando ya tenía cuarenta años. La ceremonia, civil, se celebró con gran pompa y numerosa asistencia de personalidades importantes.

3 de Marzo de 1911. Madrid.  V. Blasco Ibáñez en la boda de su hija Libertad.
La prensa describía el acontecimiento con todos los detalles:
En la tarde de ayer se verificó en el elegante hotel que posee en la calle de Salas el Sr. Blasco Ibáñez el matrimonio de su bella y elegante hija con el notable periodista D. Fernando Llorca.
Una distinguida concurrencia presenció el acto. El hotel estaba transformado en un jardín. Guirnaldas de flores y magníficos ramos adornaban las estancias.
El juez del distrito de Chamberí, .Sr. Villegas, extendió el acta de matrimonio. Actuaron como testigos los Sres. Mova,  Coelho, Sacristán, Vicenti. Azzati, Sempere, Benlliure, Morotey Pradilla.
Una orquesta interpretó la obertura de Tannhausser.
Los concurrentes á tan agradable fiesta de familia fueron obsequiados con un espléndido lunch.
Los recién casados han recibido numerosos y valiosos regalos, entre ellos uno magnífico del gerente general del Banco Español del Río de la Plata, Sr. Coelho. consistente en un juego de tocador, de plata.
Los artistas Sres. Viñas y Vidal cantaron el saludo al cisne de Lohengrin y la canción ¡Oh, Mari!, respectivamente-, siendo muy aplaudidos.
Los novios salieron para Toledo, Andalucía y Gibraltar.11

Luego, según cuenta Pilar Tolosa, familiar cercana del escritor, Blasco Ibáñez cierra su hotelito de la calle de Salas, cuya propiedad conserva, pero que ya nunca, nadie, volverá a habitar.
María marcha en compañía de sus hijos a Valencia, y Vicente embarca nuevamente rumbo a Buenos Aires.
Es ésta la separación definitiva de dos seres que se unieron en matrimonio por amor.12

A finales de marzo, Blasco Ibáñez estaba nuevamente en Argentina, entusiasmado y dispuesto a seguir con su gran proyecto.  Así se lo manifestaba a Juan Vidal en una carta que le escribió el marzo de 1911, al desembarcar en Buenos Aires:
«Querido amigo: aquí estoy de vuelta en la misma fecha que indiqué al irme y dispuesto a trabajar con inagotable entusiasmo y firme voluntad por la realización de nuestros grandes y patrióticos proyectos. Pasado mañana salgo para Río Negro, donde tengo trabajando ciento setenta españoles, los cuales durante mi ausencia han preparado más de 900 hectáreas. Voy a echar una mirada al trabajo y trazar las líneas de un canal que debemos abrir. Estaré allí una semana para quedar completamente libre de toda preocupación en este asunto, e inmediatamente salgo para Corrientes»8


Argentina, marzo de 1911: Blasco Ibáñez, á bordo del «Koenig Friedrich August», el día de su llegada, 
con los señores conde de Menneville y  M.T. de Alvear, señora Regina Paccini de Alvear, 
 y señores  E.B. Gandulfo y M. Rodriguez  Ocampo

Fuentes
 5 J. L. León Roca, Vicente Blasco Ibáñez, Ayuntamiento de Valencia, Valencia, 2002, pp. 384-385 
 Javier Varela, El último conquistador: BLASCO IBÁÑEZ (1967-1928), Editorial Tecnos, Madrid, 2015, pp. 621
12 Pilar Tortosa, La mejor novela de V. Blasco Ibáñez: Su vida, Prometeo s.l., Valencia, 1977

Prensa de la época1ABC, 1 de marzo 1911; 2 Nuevo mundo, 22 de diciembre 1910; 3Por esos mundos, 1 de marzo 1911;  4ABC, 18 de febrero, 1911; 6ABC, 19 de febrero 1911; 7ABC, 28 de febrero 1911; 9ABC, 20 de febrero 1911; 10ABC, 21 de febrero 1911; 11ABC, 4 de marzo 1911, 13Caras y Caretas, 1 de abril 1911, 14  El Pueblo, 18 de febrero 1911


jueves, 4 de febrero de 2016

LA VUELTA AL MUNDO: La ciudad que venció á la noche - primera parte

Nueva York, 1924

Por VICENTE BLASCO IBAÑEZ
"La vuelta al mundo de un novelista" - Vol. I, 1924/1925

I. LA CIUDAD QUE VENCIÓ Á LA NOCHE

(Primera parte)


La orquesta del Franconia entona de pronto un himno patriótico que tiene la lentitud religiosa de un salmo. Las gentes dejan de reír y de gritar; las cabezas se descubren; cesa el mutuo envío de serpentinas entre las cubiertas del buque y la multitud, superpuesta en tres largas masas, que ha venido a presenciar su partida. Se interrumpe momentáneamente el espesamiento de la trama de cintas multicolores tendida del muro de acero móvil de la nave al muro sólido de hierro y madera, cuyas raíces se hunden en el lecho subfluvial. 



Estamos en un patio de agua, de gran profundidad. Este patio lo forman las espaldas de un edificio enorme de hierro, y dos alas de igual construcción que avanzan sobre la llanura líquida, varios centenares de metros.

Nueva York, puerto en el Río Hudson, años ´20 -´30
 Puerto de Nueva York, años ´20
El fondo de este rectángulo está abierto y se ven pasar por él incesantemente -como por el espacio practicable de una decoración teatral-gigantescos trasatlánticos de varias chimeneas; veleros de cinco o seis palos, desnudos de lona, que siguen a un remolcador negro, inquieto y rumoroso como un mosquito acuático; incansables transbordadores, verdaderos alcázares flotantes, que llevan de una orilla a otra, en sus diversos pisos, muchedumbres, masas de automóviles y pesados vehículos industriales.

 SS Majestic llegando a Nueva York, 1923
Río Hudson, 1926

El Franconia, paquebote de 20.000 toneladas, recientemente construido por la Compañía Cunard, va a hacer su primer viaje alrededor del mundo, y está amarrado modestamente en este patio, junto a otro buque de parecidas dimensiones que apoya sus pasarelas en los ventanales del ala opuesta.

R.M.S. FRANCONIA
Construido por:  John Brown & Co  Clydebank , Escocia.
Lanzado: sábado, 21/10/1922. Primer viaje: Liverpool-Nueva York, junio 1923.
Características: propulsión: turbina de vapor, dos hélices, 13500 shp, tonelaje: 20.155 toneladas, longitud: 624 metros
Desguace:  Liverpool, 18/12/1956
Nuestro anclaje es en el río Hudson, una de las dos ramas del puerto de Nueva York, centro convergente de navegación para más de la mitad de la tierra. 
La orilla del río queda invisible en muchos kilómetros bajo los palacios de madera y acero de las más célebres compañías navieras.

Nueva York. Vista aérea de la isla de Manhattan, diciembre 1924

 Río  Hudson, 1926
Son edificios con enormes salones, a cuyo final se ven las personas tan empequeñecidas por la distancia, que parecen de otra humanidad. Tienen depósitos capaces de recibir de una vez la carga de varios buques llegados a un tiempo de Europa; ascensores que admiten en cada viaje una muchedumbre; plataformas rodantes que suben o bajan por sus pendientes todos los paquetes de un incesante tráfico. Y a espaldas de estas construcciones interminables avanzan perpendicularmente en el río otros edificios, aprisionando el agua en rectángulos donde se refugian los buques para hacer tranquilamente sus operaciones de carga o de rejuvenecimiento.

1-      Chelsea Piers - Muelles en el puerto de Nueva York, hacia 1900. Era el terminal de pasajeros de los trasatlánticos
Los trasatlánticos más famosos de todos los mares sólo logran asomar los extremos de palos y chimeneas sobre sus tejados. Flotas enormes de comercio permanecen casi inadvertidas en estos patios marítimos, como las bestias en los corrales de una granja.

Puerto de Nueva York, anos ´20 -´30
Se extinguen en el aire las últimas notas del himno reposado y místico, las cabezas se cubren, y estalla un coro de gritos junto a los costados del Franconia. Algunas señoras llegadas de los Estados del interior para despedir a sus amigos que van a dar la vuelta al mundo, sacan repentinamente banderas nacionales de estrellas y rayas, y sosteniéndolas con ambas manos, las dejan aletear, bajo las ondulaciones del fresco viento del río. Vuelan otra vez las serpentinas de papel y se hace más densa la telaraña de colores que une frágilmente el buque a los tres pisos del muro cercano.

Despedida del Olympia,  puerto de Nueva York, años ´20

Fotógrafos en los años ´20
Me despido de los numerosos periodistas -en gran parte mujeres-que han venido a pedirme la última interviú sobre los más diversos e inesperados temas.

El grupo de fotógrafos de diarios y revistas me somete a las postreras «instantáneas» en traje de viajero.


V.  Blasco Ibañez con "traje de viajero", a bordo del Franconia, octubre 1923, Nueva York





La orquesta ha emprendido una serie ascendente de fox-trots y otras danzas americanas. La muchedumbre grita en el buque y en los férreos ventanales de enfrente, excitada por el ritmo de tal música. Algunas parejas impacientes empiezan a bailar en las diversas cubiertas. Los sillones alineados en los paseos de a bordo guardan ramos de flores, enormes como gavillas de trigo, y cajas de dulces que abultan cual si fuesen maletas.

"Red Star Line" la exitosa banda que actuaba en los cruceros de los años ´20

Momentáneamente libre, subo al último puente intentando ver una vez más, por encima de los tejados del vasto embarcadero, los remates aéreos de Nueva York. Esta contemplación es para mí una de las visiones más extraordinarias que pueden gozarse sobre la corteza terrestre.

Nueva York, en los años ´20


Texto
LA VUELTA AL MUNDO DE UN NOVELISTA (Vol. I) - Vicente Blasco Ibáñez,
Editado por EDITORIAL PROMETEO en 1924/1925.
Imágenes: : Publicaciones de la época, Internet 


viernes, 29 de enero de 2016

La familia Blasco Ibañez - 1867

VALENCIA año 1867,
Fuente de las Cuatro Estaciones, Alameda


Yo nací en Valencia y soy hijo de comerciantes.... contaba Blasco Ibáñez

Vicente Blasco Ibáñez niño, disfrazado de San Juan Bautista

Oficialmente, Vicente Blasco Ibáñez nació el 29 de enero del 1867 pero sobre la fecha exacta del acontecimiento, existen algunas discrepancias. 

Según la última biografía publicada por Javier Varela1 en 2015, y de acuerdo con la partida de bautismo, el recién nacido registrado con el nombre Vicente Antonio Juan, fue  bautizado el 30 de enero de 1867, en la iglesia parroquial de los Santos Juanes de Valencia, de la cual los padres eran feligreses. El documento registraba que el niño  “...nació el día anterior a la una de la tarde, hijo legítimo de Gaspar Blasco, natural de Aguilar y de Ramona Ibáñez, natural de Calatayud”. Los padrinos fueron Antonio Pinilla, natural de Sestrica, un pueblo de la provincia de Zaragoza y  Vicenta Martínez, tía de doña Ramona, natural de Calatayud.
De acuerdo a estos datos, el niño habría nacido el 29 de enero pero según el padre, el acontecimiento ocurrió un día antes: «El día 28 de enero 1867 tuvimos un hijo que se llama Vicente»; como se indica en la biografía escrita por Libertad Blasco, la hija de Blasco Ibáñez.  

Iglesia parroquial de los Santos Juanes, Valencia, año 1870,  Fotografía: J. Laurent, 1870
Otra versión es la que aparece en la biografía publicada en 1977 por Pilar Tortosa, una familiar cercana a Blasco Ibáñez,  donde se sugiere que la fecha correcta sería el 27 de enero, citando a José María Meliá Bernabeu -  Pigmalión (1885–1974), periodista y escritor valenciano,  amigo y secretario del novelista: 
«Íbamos en un tranvía hacia la playa; Blasco Ibáñez había leído un trabajo mío sobre hombres célebres y signos del Zodiaco, y al recordarle yo que había nacido en martes, me interrumpió: —No, me dijo, yo nací en domingo. En las partidas de Bautismo figuran las fechas que se declaran, pero mis padres me dijeron que yo había nacido un domingo 27 de enero.»  
También, la autora menciona otras equivocaciones encontradas en la partida de nacimiento de Blasco Ibáñez: en donde debe decir «comerciante», refiriéndose a la ocupación del padre, se lee «cocinero», y se sitúa la villa de Calatayud, lugar de nacimiento de la madre, en la provincia de Teruel en lugar de Zaragoza. 

Vicente era el primogénito de la joven pareja aragonesa que como la mayoría de aragoneses, tuvieron que dejar sus áridas y frías tierras de origen y emigrar a la capital levantina, atraídas por el paraíso fácil, luminoso, de tierra feraz y clima suave, de Valencia y por el estado floreciente de su comercio.
Los padres, como el propio Blasco los describiera, pertenecen á esa raza brava y rebelde oriunda del Bajo Aragón, cuyas generaciones, invariablemente, como obedeciendo á una tradición, dejan la aridez de sus montañas para marchar á la conquista de las hospitalarias ciudades levantinas, donde la existencia es fácil porque la abundancia de agua y el ardimiento prolífico del sol mantienen perenne en la tierra el espasmo sagrado de la fecundidad.

Gaspar Blasco Teruel, 
el padre de V.Blasco Ibáñez
El padre, Gaspar Blasco Teruel, había nacido en 1842, en Aguilar de Alfambra,  un pequeño pueblo situado a 50 kilómetros de la capital provincial de Teruel, a mil trescientos metros de altitud. Es un sitio de clima duro, con inviernos larguísimos y heladores y veranos cortos y tórridos. Apenas daba su tierra para el cultivo del trigo y avena, patatas y nabos; el agua era abundante pero escaso el regadío, pues la naturaleza fría del terreno hacía inadecuado este aprovechamiento1. La casa familiar todavía se conserva.
Sus padres — Ramón Blasco Grao y Emerenciana Teruel y Martín— gente pobre, habían sido labradores. Gaspar Blasco era el primogénito de seis hermanos. 
A la edad de 12 años, el padre de Gaspar lo llevó a Castellón para que aprendiera el oficio de comerciante en una tienda de tejidos. Después de tres años, se marchó hacia Segorbe, donde permaneció por otros tres años con un pariente, comerciante de coloniales. Luego, en otro comercio de Carcagente duró tres meses y finalmente, en 1861, llegaba a Valencia, colocándose de segundo dependiente en la casa de coloniales Santa Rita, en pleno centro de la plaza del MercadoPasado el periodo de tres años, con los ahorros obtenidos de su trabajo, abrió una tienda en la calle de San Vicente, junto con un socio llamado Dionisio.
En 1866, logra comprar su propia tienda de la calle Jabonería Nueva, cerca al Mercado Nuevo.

Ramona Ibáñez Martínez, 
la madre de Blasco Ibáñez
La madre, Ramona Ibáñez Martínez, sin ser de gran hermosura, poseía una agradable presencia. Alta, delgada, bien proporcionada, su cintura era breve y su andar resuelto. El rostro ovalado y pálido y su alta frente despejada, acentuaban una clara impresión de suficiencia y autoridad. Tenía los ojos negros, rasgados e inteligentes, bajo unas pobladas cejas oscuras; la nariz recta y larga y la boca fina y voluntariosa. Era la primogénita de cuatro hermanos y había nacido en Calatayud en 1842.
Los padres de Ramona gozaban de bienestar económico. El padre estaba empleado en el Ayuntamiento de la villa y la abuela poseía «bastantes casas y muy buenas» en las cercanías de La Seo en Zaragoza.
Ramona fue educada, en un colegio de monjas al igual que solían serlo las hijas de las familias medianamente acomodadas y con cierta tradición social, en una ciudad de provincia recoleta y tranquila.2
Al cumplir los veintitrés añosla joven llegaba a Valencia, llamada por su tía Vicenta Martínez, ama de gobierno del famoso editor don Mariano de Cabrerizo. Ramona y su tía acudían frecuentemente al mercado de la ciudad y también a las tiendas de coloniales cercanas a la Lonja, donde los que atendían eran aragoneses, como ellas. A poco tiempo, la joven conoce a Gaspar Blasco que trabajaba de dependiente mayor en una de estas tiendas.


Interior de una tienda, Valencia, 1905
Luego, el 19 de abril de 1866, Gaspar Blasco y Ramona Ibáñez, venciendo la resistencia de la familia de la joven, a quien no agrada demasiado cierta desigualdad en la afianza, []contrajeron matrimonio en la Iglesia de los Santos Juanes y pasaron a ocupar el altillo o pequeña entreplanta de la tienda de coloniales que Gaspar había adquirido poco antes de su enlace en la calle de la Jabonería Nueva, esquina a la de los Ángeles.2

Casa natalicia de Vicente Blasco Ibáñez

La nueva tienda o comercio que pasó a ocupar la familia Blasco Ibáñez era un local pequeño con dos puertas. La trastienda tenía un sobrado que la familia acomodó para transformarlo en vivienda. En este sobrado nació Vicente Blasco Ibáñez3, en la calle Jabonería Nueva número 8.

 Drogas Abascal , en la plaza del Mercado,
Valencia,
1909


















Luego, la calle fue llamada Flor de Mayo y hoy, es la calle Editor Manuel Aguilar. En 1940, la casa natalicia del escritor valenciano fue derribada y la lápida que lo conmemoraba, se destrozó.

A finales del siglo XIX, la Jabonería Nueva era una estrecha calle , aledaña al llamado Mercado Nuevo, en una barriada popular, ruidosa, con pequeños comercios, tabernas, chocolaterías, droguerías, platerías, tiendas populares con una gran variedad de productos.

Tienda de la Viuda de Salvador Mustieles (1894) en la plaza de Conde Casal, entre las calle Conejos y la calle Magdalenas (ver Plano)
La Competidora, establecimiento de la calle Molino Robella (1907),
 frente a la calle de las Magdalenas (ver Plano)
Plano - Ubicación de la calle Jabonería Nueva


Pilar Blasco Ibáñez, la hermana
El joven matrimonio, tenía una situación económica medianamente acomodada, Gaspar, ansioso de mejorar todavía su situación, permanecía en la tienda hasta bien entrada la noche. Ramona se ocupa, diligente, en las labores del hogar, sin dejar por ello de echar una mirada vigilante al cajón del mostrador.
Los caracteres de los esposos pronto se delimitan claramente. Bondad, tenacidad y conocimiento comercial en Gaspar, que día a día ve aumentar la importancia de su empeño. Inteligencia viva y sana ambición en Ramona, que si bien dotada de un fondo humano compasivo y sensible, en ocasiones sabe mostrarse firme y dura.2

Después del nacimiento de Vicente en 1867, tuvieron otros dos hijos, Ramón y Francisco de Asís, que murieron antes de cumplir la edad de dos años, en 1870 y 1873 respectivamente, y una hija, Pilar, la única hermana del futuro escritor, nacida en 1875.
Años más tarde, en relación con la calle la Jabonería Nueva, Blasco comentaba:...  yo apenas conservo memoria de esta calle, en aquella época, porque mi familia se  trasladó muy pronto á la de San Gil.


El hogar de los Blasco Ibáñez siempre ha sido mencionado como un ambiente amable y acogedor, caracterizado por trabajo, sensatez y ahorro. Vivían  en estrecha comunidad con los vecinos, quienes, atraídos por la simpatía de Gaspar y la energía y disposición de Ramona, comienzan a frecuentar la trastienda, en donde a poco se formará una agradable tertulia que perdurará al correr de los años, y a la que con el tiempo se irán uniendo personas de mayor relieve y condición social.
«Al poco tiempo de fundar su establecimiento, se formó insensiblemente una tertulia junto a su mostrador, sobre el cual, como antorcha simbólica de la rutina comercial, lucía un enorme velón de cuatro mecheros fabricado con más de arroba y media de bronce...» —escribirá más tarde Blasco Ibáñez, rememorando recuerdos en Arroz y Tartana.
Sobre su novela, publicada en 1894, el escritor decía: 
«un día me decidí á construir con todos los recuerdos de mi infancia la novela Arroz y tartana que no es otra cosa que una pintura de la Valencia que yo había visto de niño.»
En esta novela, Blasco Ibáñez recoge la vida y costumbres de la ciudad de Valencia de finales del siglo XIX, ubicando a sus personajes en las calles aledañas al Mercado Central, en las inmediaciones de su casa y la tienda de sus padres.
(en un próximo post)

Valencia, 1888
El Mercado de Valencia, 1900,  Foto: J. Levy

La Lonja y el Mercado de Valencia en 1885,( J. Levy)

Fuentes
El último conquistador: BLASCO IBÁÑEZ (1967-1928), Javier Varela, 2015
La mejor novela de V. Blasco Ibáñez, Pilar Tortosa, 1977
Vicente Blasco Ibáñez, J. L. Roca, 1997
  Genio y figura de Blasco Ibáñez, Emilio Gascó Contell, 1957
  Mis contemporáneos, I. - Vicente Blasco Ibañez, Eduardo Zamacois, 1910