lunes, 22 de diciembre de 2014

Hace un siglo


Invierno en París, 1914-1915

Hace un siglo terminaba el 1914, un año de importantes eventos que marcarían para siempre las vidas de aquellos que los vivieron y también, nuestra historia.
Para Blasco Ibáñez había sido un año pleno, con muchos cambios decisivos para sus proyectos de vida. Tenia 47 años de edad.

En el otoño de 1913, regresaba de Argentina. Allá, desde 1910, el hombre de letras había abandonado la literatura, dedicando todo su tiempo a proyectos de inexperto colonizador. Fue una dura experiencia en un mundo nuevo y hostil que lo llevó al fracaso.
En 1913, su entusiasmo por estos ambiciosos planes había finalizado ya que este año Argentina sufrió una gran crisis financiera que género enorme pánico y muchos obstáculos para cualquier proyecto.

V. Blasco Ibañez en Argentina, 1913
E. Gascó Contell, refiriéndose a este período,   relataba que el novelista “durante los últimos cinco años había dejado de escribir. Esta traición a la literatura le ponía nervioso y triste sin voluntad para reanudar la batalla, y desde hacía ya varios meses experimentaba una laxitud inquietante.”


Más tarde, Blasco Ibáñez, recordando esta época, decía: 
«Una mañana, a la hora en que se ve la vida bajo su aspecto verdadero, con todo su relieve, sus contornos y sus formas, me dio vergüenza mi situación. Ganar una fortuna es tarea que exige toda una existencia. Hay buenas gentes que se imaginan que la cosa es fácil. ¡Error profundo! Un premio de lotería, una jugada feliz de Bolsa, bastan, y se ha visto a algunos mortales enriquecerse de tal suerte; pero a muy pocos. Ganar una fortuna con la industria o con la agricultura —en una palabra, con el trabajo— repito que es cuestión de años y de aplicación tenaz. Yo estaba abocado a ser un precursor, como los hay en el origen de cada familia de millonarios de América. ¿Valía mi sacrificio la pena de efectuarlo? Aunque hubiese de llegar a ser algún día un capitalista auténtico, se podía perdonar el bollo por el coscorrón. ¿A santo de qué sacrificarme para que mis nietos gastasen en Montmartre los capitales reunidos por la labor del abuelo, como ocurre en tantas familias sudamericanas? Y sobre todo, lo que yo no podía admitir era la renuncia definitiva a la literatura, ese acercamiento progresivo a la rusticidad de los colonizadores... ¡No, no, era preciso terminar con eso!»


V. Blasco Ibañez en Argentina (1911-1912)


Argentina y sus grandezas, publicada en Madrid, en 1910

Tomada la decisión de volver a la literatura, Blasco vende la colonia Cervantes con pérdida y deja la otra colonia, Nueva Valencia, a cargo de un banquero quien se reservaba la mitad de la propiedad. Considerando que la liquidación de esta última colonia marchaba bien, el escritor se embarca para Europa.





Para el 11 de enero del 1914 estaba instalado en una modesta vivienda de Paris, continuando la redacción de Los Argonautas,  la primera novela después de seis años de silencio literario como novelista. La había comenzado en Buenos Aires a finales de 1913 y era el prólogo de la serie de novelas que pensaba escribir sobre Hispanoamérica.

En febrero,  estaba terminando su novela cuando le llegó de Argentina la noticia de que su consorcio, el banquero, había quebrado.
Tuvo que embarcarse nuevamente para Buenos Aires donde se quedó por algunos meses gestionando el final de esta llamada “aventura americana”  y  perdiendo también la cantidad que había depositado en el banco.

Buenos Aires  en 1914

Finalmente, en julio del 1914 deja para siempre Argentina. Acompañado por sus hijos, Mario y Julio César, embarca en el «Koenig Friederich August» con destino al puerto de Le Havre. El vapor alemán desembarcó a los pasajeros en plena rada, sin entrar en el puerto. Era el último transatlántico alemán que traía pasajeros a la costa de Francia.


Más tarde, en la nota Al lector de 1923 para la novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis  (primera edición fue publicada en 1916 por Prometeo),  V. Blasco Ibáñez recordaba:

«En julio de 1914 noté los primeros indicios de la próxima guerra europea, viniendo de  Buenos Aires a las costas de Francia en el vapor alemán König Friedrich August. Era el mismo buque que figura en los primeros capítulos de esta obra. No quise cambiar ni desfigurar su nombre. Copias exactas del natural son también los personajes alemanes que aparecen en el principio de la novela.
Los oí hablar con entusiasmo de la guerra preventiva y celebrar, con una copa de champaña en la mano, la posibilidad, cada vez más cierta, de que Alemania declarase la guerra, sin reparar en pretextos. ¡Y esto en medio del Océano, lejos de las grandes agrupaciones humanas, sin otra relación con el resto del planeta que las  noticias intermitentes y confusas que podía recoger la telegrafía sin hilos del buque  en aquel ambiente agitado por los mensajes ansiosos que cruzaban todos los  pueblos!...

El primer capítulo de Los cuatro jinetes del Apocalipsis me lo proporcionó un viaje  casual a bordo del último transatlántico germánico que tocó Francia.»

«Koenig Friederich August» , el último transatlántico germánico que tocó Francia en julio,1914.

Nuevamente en París,  dispuesto a olvidar su experiencia de colonizador que le había generado tanto daño moral y económico, el novelista aguarda el resultado de Los Argonautas. El mes anterior, el día 4 de junio del 1914, en Valencia, la Editorial Sempere había puesto a la venta los dos tomos de la novela pero la obra no tiene una buena acogida por parte del público ni por la crítica. En Europa había estallado la guerra que acaparaba el interés de todos.

Los Argonautas, la primera novela
publicada por la Editorial Prometeu
 en 1914, en Valencia





Los Argonautas fue el primer título de la Editorial Prometeo, fundada en 1914, en Valencia, por Vicente Blasco Ibáñez, Francisco Sempere y Fernando Llorca. 

Anteriormente, Blasco había fundado otras editoriales con ellos mismos: con Sempere, en 1898, bajo la denominación Casa Editorial F. Sempere,  con sede en Valencia y después con una sucursal en Madrid, en la misma dirección que la Editorial Española Americana (creada por Blasco en la capital, en la primera década del siglo XX, con Fernando Llorca como director general). Esta última, se convirtió en Llorca y C.ª , según la recomendación que Blasco Ibañez le hizo a F. Llorca, a través de una carta que le enviaba desde Buenos Aires,  el 30 de junio de 1913.

Finalmente, en 1914, vio la luz la Editorial Prometeo,(Sempere, Llorca y C.ª ) que reune la experiencia de los tres como editores y el interés común por difundir la literatura en España y elevar el nivel cultural del ciudadano, según la demanda de la época.
Sus integrantes fueron Sempere y sus hijos, F. Llorca y Blasco Ibáñez como director literario y autor de la publicación inaugural.




Más tarde, el autor, comentaba respeto a la publicación de Los Argonautas:

Blasco Ibañez haciendo
 "vida de gaucho en las soledades de Patagonía"
« En 1914, pocas semanas antes del principio de la Gran Guerra europea, se publicó este libro.
Llevaba yo seis años sin escribir novelas. El público consideraba mis obras anteriores como si fuesen las de un autor muerto, que ya no puede añadir nada nuevo a su creación novelesca. Los lectores constantes y fieles, que sentían algunas veces la curiosidad de saber qué había sido de Blasco Ibáñez, quedaban indecisos, como si oyesen una respuesta inverosímil, al contestarles otros mejor enterados: "Ahora hace vida de gaucho en las soledades de la Patagonia."
Esta resolución absurda de abandonar la producción novelesca después de una continua laboriosidad premiada por la simpatía del público, este deseo voluntario de quedar al margen de la vida literaria sin miedo al olvido, fueron lógicamente la causa de que mi nombre empezase a sonar cada año menos y mis obras fuesen consideradas como las de un muerto que no puede volver.
Y cuando al fin resucité con Los argonautas, como si no fuesen bastantes los obstáculos de la indiferencia y el olvido creados por mí mismo, surgió inesperadamente la Gran Guerra, absorbiéndolo todo, cortando la vida de la Humanidad en dos períodos, suprimiendo como deleznable y sin interés todo lo que días antes era considerado de una "importancia trascendental".
El libro venido al mundo en tan adversas circunstancias debía nacer muerto. Y casi resulta milagro que no fuese así. En los primeros meses de su  vida, Los argonautas, al pasar por los escaparates de las librerías, consiguió llamar la atención de algunos compradores, pero casi nadie habló del libro en letras de molde. Este silencio nada tuvo de excepcional. Los periódicos y las gentes sólo se preocupaban entonces de una gran novela de acción, interesantísima, con cinco millones de protagonistas más o menos oscuros, a la que ha dado después la Historia el título definitivo de «La primera batalla del Marne.» ¡Quién iba a prestar atención en tales momentos a una novela sobre la América de habla española!...» 


Blasco Ibáñez había llegado a Europa en el momento justo, situándose en el lugar preciso para poder conocer directamente el inicio del gran conflicto de naciones y seguirlo de cerca. Pasó el caluroso agosto del 1914 en París, donde asiste al desarrollo de los acontecimientos y capta el estado de incertidumbre, confusión y pánico que gobernaba la ciudad.

«París callaba durante el día con el enfurruñamiento de sus preocupaciones... Las gentes se abordaban en las calles amistosamente... Los barrios extremos confluían al centro de la ciudad, como en los días ya remotos de las revoluciones... Las manifestaciones pasaban por el centro, bajo los faros eléctricos que acababan de inflamarse. El desfile se prolongaba hasta media noche, y la bandera nacional aparecía sobre la muchedumbre andante.»

Sur de París, verano del 1914

París, verano del 1914

«Viviendo semanas después en el París solitario de principios de septiembre de 1914, cuando se desarrolló la primera batalla del Marne y el Gobierno francés tuvo que trasladarse a Burdeos por medida de prudencia, al ambiente extraordinario de la gran ciudad me sugirió todo el resto de la presente novela. Marchando por las Avenidas afluentes al Arco del Triunfo, que en aquellos días parecían de una ciudad muerta y contrastaban, por su fúnebre soledad, con los esplendores y riquezas de los tiempos pacíficos, tuve la visión de los cuatro jinetes, azotes de la Historia, que iban a trastornar por muchos años el ritmo de nuestra existencia.»

La sede del Gobierno francés en Burdeos, Septiembre 1914
Imagen de los jinetes de la Apocalipsis, Dibujo: Bartolozzi
"...la Triple Alianza formada por la Peste, la Muerte y el Hambre,
ha decidido declarar la guerra  a la humanidad"
publicada en la revista "La Esfera" el 3 de octubre 1914 

La guerra acaparo rápidamente el total interés del temperamental novelista. Desde el inicio del conflicto, adopta una firme posición, abrazando con entusiasmo la causa de Francia.
El 16 de septiembre Blasco Ibáñez llega a Valencia, procedente de Paris y Burdeos. En la estación no había publico esperándolo; lo reciben solamente Sempere y Llorca. En su entrevista para el periódico valenciano El Pueblo enjuicia la guerra y según su intuición, afirma que será una larga guerra donde Francia saldrá victoriosa.
El 22 de septiembre sale para Burdeos, dejando algunos artículos para ser publicados por F. Azzati en El Pueblo. Son considerados los primeros trabajos del escritor sobre la guerra, su nuevo tema.
Ante los sucesos, vio la ocasión de ofrecer a la prensa crónicas y reportajes sobre el desarrollo del conflicto. Con su actividad periodística iniciada en el otoño de 1914, inunda la prensa nacional y colabora de nuevo con la prensa americana. Publica crónicas y relatos en las revistas La Esfera y Mundo Gráfico. Siempre, el tema abordado es la guerra vista desde su firme posición francófila.

Vicente Blasco Ibáñez,  1914
El 24 de octubre 1914, la revista La Esfera publicaba en su número 43,  Los dos soldados, el primer relato de la Gran Guerra enviado por Vicente Blasco Ibáñez,
La redacción celebra el regreso del escritor mencionando en una nota la reciente publicación de Los argonautas y el inicio de su actividad como corresponsal de guerra:

En este número comienza á colaborar en las publicaciones de "Prensa Gráfica", una de las más altas y gloriosas figuras de nuestra literatura contemporánea. El ilustre novelista Vicente Blasco Ibáñez, es nuestro corresponsal en la guerra europea. Después de seis años de un silencio absoluto que las letras españolas lamentaban, esta es la segunda vez que Vicente Blasco Ibáñez vuelve á comunicarse con el público de Europa y América. La primera fué con su reciente novela "Los Argonautas", donde vibra el estío cálido y donde su visión exacta de las multitudes se manifiesta en toda la madurez del talento del maestro. Esa misma visión clara y amplia, ese mismo estilo cálido y vibrante son los que hallarán nuestros lectores en , las crónicas que para " Prensa Gráfica " escribirá Vicente Blasco Ibáñez y que serán como capítulos de una gran novela trágica.

Hasta el final de este año, esta misma revista publicará otros tres relato del escritor valenciano:  Guerra folletinesca en el número 47 del 21 de noviembre, Ecos de la guerra: La casa del artista número 49 del 5 de diciembre y Los españoles en la guerra - número 50 del 12 de diciembre (la reproducción de estos artículos será publicada en este blog).

El 17 de noviembre, en su editorial valenciana Prometeo, se inicia la publicación de la Historia de la guerra europea de 1914, en fascículos semanales ilustrados, donde el escritor, con su talento de narrador innato, relata los acontecimientos desde una firme posición francófila; cada número de la publicación contiene numerosas fotografías, dibujos y láminas, mapas y planos. Redactada a medida que se iban desarrollando los acontecimientos, es más que un trabajo de simple corresponsal de guerra; es un documento político, social y antropológico, un testimonio de lo que fue y de cómo se vivió aquel conflicto.

 Historia de la guerra europea de 1914, publicación .
 Historia de la guerra europea de 1914, publicación semanal.
Luego, desde 1915, este trabajo es recopilado en una colosal obra de nueve tomos, de más de 600 páginas cada uno, editada bajo la dirección de Blasco Ibáñez y publicada por la editorial Prometeo. Los primeros tres tomos fueron redactados íntegramente por el escritor pero a partir del cuarto volumen redujo sus aportaciones personales, delegando la redacción a su principal colaborador, E. Gascó Contell. 

Historia de la guerra europea de 1914 - Obra en 9 tomos de V. Blasco Ibañez
El final del tormentoso 1914, encuentra a V. Blasco Ibáñez en Francia, implicado plenamente en nuevos proyectos; este año fue un año de gran importancia para la obra y la vida del escritor valenciano. Después de dejar atrás  su “aventura americana” tuvo que readaptarse al ritmo de vida europea pero también al cambio que implicaba el inicio de la guerra. En París, y en toda Francia, se vivían  momentos de confusión, inseguridad y pánico. En este ambiente tenso, sobrecargado de noticias contradictorias y absurdos acontecimientos, Blasco Ibáñez logra captar y comprender la realidad, tomando una posición firme y constante ante el conflicto europeo. Desde esta posición, concentrando todo su interés en los sucesos bélicos, a través de su pluma informa, comenta y describe el desarrollo del conflicto con todos sus detalles.

Resumiendo, 1914 fue el año cuando fundo la Editorial Prometeo donde la primera publicación fue su novela favorita sobre cual, más tarde, comentaba: «puedo hacer la confesión que tantas veces me pidieron. De todas mis novelas, es Los argonautas la que más aprecio.»
También, este año, el escritor, periodista y político español cautivado por el estallido de la guerra, comenzó la publicación de artículos relacionados con el tema bélico para la prensa e inicia de la monumental crónica: Historia de la guerra europea de 1914 .
 La actividad iniciada por V. Blasco Ibáñez en la segunda mitad de este año fue el comienzo de un nuevo camino, el camino hacia la gloria. Poco después de la guerra el novelista alcanzo el gran éxito mundial como escritor.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Introducción


Cuando se comienza un blog, no siempre se tiene un motivo especial ni una justificación clara que explique su publicación.

Este blog, dedicado a Vicente Blasco Ibáñez, no tiene un propósito específico muy concreto. Su inicio se debe al simple deseo de poner “online”  lo que encuentro sobre la vida y la obra de aquel incansable Argonauta que desde Valencia, partió en búsqueda del “vellocino de oro” del arte y la cultura, de la justicia y la libertad, del amor y de la vida...

El blog se realiza sin ningún ánimo de lucro y su contenido está a disposición de todos los interesados.
En lo publicado, intentaré respetar la realidad, partiendo de datos biográficos comprobables. Las fuentes serán en gran parte de la hemeroteca que esté  a mi alcance, de libros y algunas antiguas revistas de mi propia biblioteca y también, de páginas de la red que me parecen confiables. Los datos extraídos de estas últimas fuentes  provienen de páginas web que no especifican que la reproducción sea prohibida; se supone que son de dominio público. Si algún autor o propietario  de estos datos se siente usurpado en su propiedad, le ruego me lo notifique  y procederé a la eliminación de lo publicado.

El contenido del blog  estará en permanente  transformación. Las  entradas ya publicadas, son objeto de constante  revisión. Al encontrar  datos nuevos, desconocidos por mí en el momento de  publicar el tema, voy completando la información. Igualmente,  si en lo publicado resultan datos falsos o incorrectos, según nueva información encontrada o aportada por colaboradores generosos, los respectivos datos, serán eliminados.
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