viernes, 12 de febrero de 2016

Época de Carnaval - 1911


La prensa del 1 de marzo de 1911, notificaba:
Valencia 28, 9 noche. Hoy, como último día, ha estado el Carnaval animadísimo. El Círculo de Bellas Artes ha presentado una hermosa y artística carroza. Entre las máscaras de á pie sobresalió una que representaba a Blasco Ibáñez.
Baile de mascaras, fiesta organizada por el Circulo de Bellas Artes en el Teatro Principal, 
Valencia, finales de febrero, 1911 (foto José María Cabedo) 

En la época de los carnavales del 1911, Blasco Ibáñez estaba en España. Tenía 44 años y pasaba por una etapa de grandes cambios en su vida. Había comenzado su obra de colonizador en Argentina y volvía a España con la intención de elegir personalmente a los primeros colonos valencianos que serían distribuidos en Argentina, entre Río Negro y Corrientes. Además, aunque el audaz proyecto parecía marchar bien, su autor consideraba que se necesitarían mayores aportaciones económicas. Blasco regresaba a España para vender la casa que heredó de su padre en la calle Palomar de Valencia, donde estaba instalada la editorial Sempere; el edificio lo adquieren las monjas de San Gregorio. También, habría deseado una mayor contribución que podría ser aportada con el chalet de la Malvarrosa, pero su esposa María se opone. 

V. Blasco Ibáñez en Argentina, ano 1910,
El insigne novelista al regreso de su visita a la provincia de Corrientes
acompañado de los periodistas españoles
 Sres. Serrano Clavero, Escalera, Cola y Arce
A finales de diciembre de 1910, la prensa española, volvía a publicar artículos relacionados con el escritor valenciano y su nueva actividad en Argentina:
Blasco Ibáñez, convertido en estanciero en la Argentina, hace tan buen agricultor como fúe y es excelentísimo novelista. Abandonados tiene ahora las ocupaciones literarias, pero no le falta en aquellas lejanas tierras la compañía y la admiración de periodistas españoles que allá laboran con tenacidad y firmeza ganando honra y gloria para el nombre de nuestra nación en el territorio argentino.2
El 30 de diciembre de 1910, Blasco se embarcó en el Cap Vilano iniciando su viaje de regreso a España y después de veinte días, el 19 de enero de 1911, estaba en Madrid. Se aloja en la calle Salas, donde vivía su esposa María con sus hijos.
Venia por poco tiempo, pero lo suficiente para resolver parte de los asuntos relacionados con el proyecto colonizador y también, para concretar otros temas familiares y personales. A través de la prensa, anunciaba su intención de permanecer un corto periodo en España, dirigirse a París y Londres y luego, regresar a Argentina, pero antes visitaría Valencia. 

En una interesante entrevista realizada probablemente en los primeros días de su estancia en Madrid, y publicada en marzo en la revista Por esos mundos (ver entrevista) , Blasco comentaba:
... El sábado, por la noche, salgo para París.
En París, estaré unos días. Voy por asuntos particulares... Dentro de ocho días, estaré aquí devuelta... Me llevaré la familia á Valencia.
Dejaré el hotel. Traslado la casa editorial á Valencia. Mi hija se casa y se quedará con su madre y con su marido en Valencia... Yo me vuelvo á América á proseguir mi obra de colonizador.3 

El día 17 de febrero, Blasco Ibáñez llegaba en tren a su ciudad natal, donde una imponente multitud lo recibe con estrepitosas muestras de entusiasmo.
El periódico valenciano El Pueblo relataba el importante acontecimiento con todos los detalles:  
A las ocho y media había de llegar el rápido de la corte y desde una hora antes comenzó a afluir la gente a los alrededores de la estación.
A las ocho, los andenes de la estación, entrevías, dependencias de la estación, plaza de la misma, la de Castelar, todo estaba totalmente ocupado por un inmenso mar humano que daba al ambiente el carácter de los grandes acontecimientos.

17 febrero 1911, Esperando la llegada de Blasco Ibáñez a la Estación de Valencia
Paró el tren, y en medio del clamoreo de aplausos y vivas, se produjo un momento de perplejidad: todos se daban a inquirir el departamento que ocupaba Blasco Ibáñez.
Apareció éste en la plataforma del segundo sleeping, sombrero en mano, desbordándose el frenesí de la multitud. El espectáculo era realmente grandioso, inenarrable; millares de admiradores del maestro invadieron en menos que se cuenta, todos los toldos de los vagones del rápido14.

17 febrero 1911, La llegada de Blasco Ibáñez a la Estación de Valencia

También la prensa nacional mantenía informados a sus lectores sobre la espectacular visita, publicando constantemente artículos y fotografías de los eventos.
   Valencia 17, 10 nocheHa llegado el brillante escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, siendo su entrada en la población una extraordinaria manifestación de entusiasmo y cariño.
Los andenes de la estación rebosaban de gente. El Ayuntamiento casi en pleno, todo el republicanismo de la capital y mucho de otros pueblos de la región se había congregado allí, ovacionando al ilustre novelista desde que apareció en el estribo del vagón hasta que, materialmente estrujado, pudo romper la muralla de admiradores y llegar al carruaje del alcalde accidental, Sr. Valentí  en el que se dirigió al domicilio de su editor, el Sr. Sempere, síndico del Ayuntamiento.
Los elementos republicanos entonaron la Marsellesa al paso de Blasco Ibáñez, confundiéndose las notas de dicho himno con los vivas al valenciano ilustre.
EI Sr. Azzati y una comisión de la Junta municipal republicana fueron en un tren hasta el encuentro del que conducía al señor Blasco Ibáñez.
La entrada de éste en Valencia ha sido verdaderamente triunfal.4

Es el retorno a su tierra lo que despierta entusiasmos tan encendidos.
Y por todas las calles, el mar de cabezas le sigue. Desde los balcones le aplauden. Los socios del Ateneo Mercantil también le aplauden y el novelista agradece con un saludo deferente aquella salva de aplausos.
Pero el entusiasmo del público se desborda cuando la comitiva llega al Mercado. Los puestos son asaltados. Y, encaramado en ello, el gentío no cesa de vitorearle. La Valencia vieja, la de las callejas de su juventud, se encrespa para dar la bienvenida a su hijo ilustre. Y en la calle de Cuarte es tan compacto el muro que forma la gente, que el coche se detiene por mucho tiempo.
Cuando al fin logra Blasco Ibáñez llegar a la casa de su editor, en la calle de Palomar, es requerido por aplausos de sus admiradores que cubren totalmente la calleja. Y ha de salir al balcón para saludar, verdaderamente emocionado, a los que le aclaman.5

17 febrero 1911, Blasco Ibáñez con amigos y admiradores en el jardín de la casa de Sempere de Valencia
Por unos días, el novelista se convierte en el huésped ilustre de Valencia, su ciudad natal donde el Ayuntamiento había organizado diversos actos en su honor. Además, Blasco había anunciado que en los dos primeros días, el sábado 18 y el domingo 19 de febrero, recibiría hasta las once de la mañana, a las comisiones de agricultores que deseaban entrevistarse con él.

1911, febrero,  V. Blasco Ibáñez y F. Sempere con labradores valencianos del Marítimo

Eran los valencianos que atraídos por el proyecto iniciado en Argentina, venían con la esperanza de poder participar en el. Los labriegos fueron recibidos por Blasco en el local de la Editorial Sempere.  
Unos días más tarde, en una carta abierta, dirigida a la redacción del ABC de Madrid, Blasco expresaba sus intenciones y su visión sobre la emigración de sus compatriotas:
 Queremos que el compatriota que llega á la Argentina por su propia voluntad, sin excitaciones de nadie, á impulsos de un legítimo deseo de mejorar su posición social, en vez de ser eternamente bracero, sea colono y pueda convertirse en propietario del campo que cultiva.
Y yo, que soy hijo de la región agrícola más adelantada de España, que gozo en ella de cierto prestigio popular y un cariño espontáneo, no necesito de esfuerzos, "de arengas y proclamas", ni de ejercer de "agente de emigración", para que un gran número de labradores valencianos vayan conmigo á la Argentina.
No nos conocemos de ahora ellos y yo. Somos amigos de la primera juventud, compañeros de luchas políticas, camaradas cuya cariño ha sido puesto á prueba, hermanos que quieren ir allá donde yo vaya y vivir donde yo viva.[] Y no son gente que se mueve á los impulsos de la miseria, sino por el deseo de un bienestar mayor, pues algunos de ellos hasta disponen de modestos capitales.7
Durante el día 18 de febrero,... acompañado del alcalde accidental y de varios amigos, ha visitado el Sr. Blasco Ibáñez la Asociación Valenciana de Caridad, donde le recibió la junta en pleno. El Sr. Blasco ofreció hacer un artículo de propaganda del establecimiento, que elogió mucho, y envió un donativo.6 

1909, El comedor casa de la Asociación Valenciana de Caridad
El domingo, 19 de enero de 1911, fue un día histórico para los valencianos
El Ayuntamiento de Valencia había acordado rendirle un homenaje al novelista, con motivo de la inauguración de la Casa Refugio de los Inválidos del Mar, construida en la playa de Levante. El edificio, destinado a la asistencia de los pescadores enfermos, lisiados o jubilados, fue construido por la sociedad El Progreso Pescador, cuya creación había sido iniciativa del novelista.
Blasco Ibáñez, acompañado por numerosas personalidades y por autoridades del Ayuntamiento de Valencia, asiste a la inauguración del llamado en la prensa, Asilo para los inválidos del mar.

19 de febrero 1911, V. Blasco Ibáñez con la autoridades de Valencia, inaugurando la Casa Refugio de los Inválidos del Mar
La ceremonia se convirtió en otro acto de masas. Desde el balcón principal del edificio, Blasco pronuncia un apasionado y nostálgico discurso; describe su encuentro con Sorolla, habla de Argentina, su principal tema de interés en aquel momento, recomienda el sistema educativo del país americano como modelo a seguir en España y luego, para desconcierto del auditorio, les habla de la revolución, pero de la verdadera, de la que se hace a fuerza de instrucción, la que empieza «en el interior de nosotros mismos».8


19 de febrero de 1911, Cabañal, Valencia. - V. Blasco Ibáñez dirigiendo la palabra al público en el acto inaugural. Le acompaña de su amigo, Pascual Martínez Sala, secretario de El Progreso Pescador.

La Casa Refugio de los Inválidos del Mar en el momento de su inauguración, el 19 de febrero de 1911. 
Actualmente, el edificio no existe; fue derruido a principio de los 90. El solar situado en la calle Astilleros 52-56, sirve de aparcamiento a la Guardia Civil.
«Yo que viajo continuamente, llevando en mi pensamiento y en mi imaginación a todas horas a mi querida Valencia... No os podéis imaginar qué de recuerdos, qué inmensos tesoros de cariño despierta en mí esta playa. A corta distancia de aquí hay una casa donde he visto crecer a mis hijos, donde he pasado las horas más tranquilas de mi vida, donde he producido los más de mis libros.»
«Esta playa, señores, tiene más significación y más importancia mundial de lo que vosotros podéis imaginar. Yo puedo deciros que he sentido orgullo como valenciano cuando, al visitar el Museo de Luxemburgo, de París, he visto allí, en medio de grandes producciones artísticas, trasladado al lienzo, este mismo cuadro que veis aquí... Yo también he contribuido a esta idealización por medio de mis novelas, que van traducidas a casi todos los idiomas de Europa.»5
Aquel día, en la playa del Cabañal, durante el discurso, en una barca del bou que se usaba para la pesca de arrastre, fue desplegada una vela latina enorme, en la que se leían en letras doradas los títulos de las novelas del escritor.


Aspecto de la playa durante el discurso pronunciado por Blasco Ibáñez en el acta de la inauguración del Asilo para los inválidos del mar
Valencia, 19 de febrero de 1911.
Terminaba el inolvidable discurso con una frase muy emotiva:
«A mi muerte quisiera ser llevado en hombros por estos hombres de "El Progreso Pescador"». 
y así fue… En 1933, cuando llegaron los restos mortales de Blasco Ibáñez desde Mentón, fueron los pescadores de Valencia los que le transportaron en hombros desde el Puerto a la ciudad.

Pescadores del Cabañal, año 1910
Pescadores asistidos en la Casa refugio de El Progreso Pescador, Cabañal, Valencia
19 de febrero 1911. Vicente Blasco Ibáñez con cabanyaleras de El Progreso Pescador

En ese mismo día, por la tarde, el Ayuntamiento con la asistencia de las autoridades municipales, universitarias y judiciales, le ofrece un banquete en el Palacio Municipal. Durante la comida, la Banda Municipal interpretó el himno que para la Exposición Regional de 1909 compuso el músico valenciano José Serrano, himno que Blasco Ibáñez oye por primera vez y hace repetir, sorprendido por la belleza de su música.5   (escuchar: El himno)

19 febrero de 1911, Valencia. Blasco Ibáñez con las autoridades de Valencia al entrar en el Palacio Municipal para asistir al banquete dado en su honor.
Valencia, 1909. El Palacio Municipal de la Exposición, construido por el arquitecto Francisco Mora Berenguer, fue levantado en sólo setenta días para cumplir con la fecha de inauguración de la Exposición, el 22 de mayo de 1909


Por la noche, tiene lugar el acto organizado por el Ateneo Científico y Literario en el Teatro Circo de la Exposición,  donde Blasco pronuncia su conferencia de casi tres horas de duración, titulada: «La novela y su influencia social». El novelista hace apología de España, trayendo a la memoria el pasado heroico y la grandeza intelectual de su país, con el propósito de que los republicanos, los que estaban tildados de sectarios e irrespetuosos con el pasado, hablasen con justicia de la historia española, demostrando imparcialidad.


El Teatro Circo de la Exposición, construido en 1909  para el evento regional, 
fue derribado en 1911, a poco tiempo después de la visita de Blasco Ibáñez
Interior del Teatro Circo de la Exposición
La prensa nacional informaba:
En el Palacio Municipal de la Exposición se ha celebrado esta tarde un banquete en honor de Blasco Ibáñez.
Terminada la fiesta, que fué brillantísima, Blasco Ibáñez se dirigió, acompañado del alcalde y varios concejales, al domicilio del insigne poeta D. Teodoro Llorente, que se encuentra enfermo. La entrevista fué afectuosísima.
A las nueve de la noche dió en el Teatro-Circo su anunciada conferencia, desarrollando el tema "La novela y su influencia social".
El teatro estaba completamente lleno. La conferencia fué notabilísima.9

El mismo periódico resumía así la visita del escritor a Valencia:
Sabido es que Blasco Ibáñez se propone fundar en la República Argentina una ciudad de valencianos, que se llamará Valencia Nueva, donde muchos hoy desheredados de la fortuna encontrarán vida próspera; sabida es la estimación en que los habitantes de la ciudad del Turia tienen al insigne hombre, que es su orador más elocuente y su más inspirado novelista.
No extrañará, pues, el entusiasmo con que acaban de recibirle, y que obligó al agasajado a decir, entre otras muy sentidas cosas: "Estoy acostumbrado á presenciar grandes manifestaciones; pero ninguna ha causado tan honda impresión en mí como esta que me habéis dispensado hoy, como esta manifestación, que no es política, que es algo más grande, que es de fraternidad, porque todos vosotros sois hermanos..."
Valencia honra á su  ilustre hijo y se honra á sí misma al propio tiempo.9

El 20 de febrero, la visita del novelista a su ciudad natal había finalizado.
Al despedirse de Valencia, Blasco demostró que no se había olvidado de la literatura. Metido en su nueva faceta de colonizador, mostró interés por los temas americanos. [] Ahora se proponía llevar al papel las tres fases del intercambio entre las dos naciones: «El arca de Noé», sería el trasatlántico que cruza el mar; «La torre de Babel» estaría dedicada a Buenos Aires, a su esplendorosa vida cosmopolita y para terminar, «La tierra de todos», o la lucha constante entre el hombre y la tierra virgen. El novelista puso los dos primeros títulos a sendas libretas. Pero las novelas quedaron en notas y observaciones sueltas. La única que escribirá será la última, una década después.8

También se despidió de sus anfitriones agradeciendo el homenaje de su pueblo:
Antes de que diera principio la sesión del Municipio, se presentó en el Ayuntamiento el Sr. Blasco Ibáñez, quien pasó al salón de sesiones, tomando asiento á la derecha del alcalde.
El brillante escritor dirigió la palabra á los allí reunidos, expresando su gratitud por el homenaje que el pueblo valenciano le ha tributado.
Tuvo elogios para la gestión municipal, que ha sido de transformación y mejora.
El alcalde reiteró al Sr. Blasco Ibáñez la admiración y cariño que los valencianos le profesan, excitándole para que, dondequiera que el destino le lleve, continúe el escritor su obra de españolismo y de difusión de las costumbres valencianas.
Al entrar y salir del Ayuntamiento fué objeto de grandes ovaciones, que se repitieron al pasar ante el gentío que le aguardaba en la calle.
En el tren correo ha salido Blasco Ibáñez para Madrid.10

En Madrid, todavía le quedaban por resolver ciertos asuntos familiares y celebrar la boda de su hija Libertad. 
El 3 de marzo, su única hija se casa con Fernando Llorca, el socio de la Editorial Hispano Americana. La joven novia cumpliría los dieciséis años el 25 del mismo mes, mientras que Fernando ya tenía cuarenta años. La ceremonia, civil, se celebró con gran pompa y numerosa asistencia de personalidades importantes.

3 de Marzo de 1911. Madrid.  V. Blasco Ibáñez en la boda de su hija Libertad.
La prensa describía el acontecimiento con todos los detalles:
En la tarde de ayer se verificó en el elegante hotel que posee en la calle de Salas el Sr. Blasco Ibáñez el matrimonio de su bella y elegante hija con el notable periodista D. Fernando Llorca.
Una distinguida concurrencia presenció el acto. El hotel estaba transformado en un jardín. Guirnaldas de flores y magníficos ramos adornaban las estancias.
El juez del distrito de Chamberí, .Sr. Villegas, extendió el acta de matrimonio. Actuaron como testigos los Sres. Mova,  Coelho, Sacristán, Vicenti. Azzati, Sempere, Benlliure, Morotey Pradilla.
Una orquesta interpretó la obertura de Tannhausser.
Los concurrentes á tan agradable fiesta de familia fueron obsequiados con un espléndido lunch.
Los recién casados han recibido numerosos y valiosos regalos, entre ellos uno magnífico del gerente general del Banco Español del Río de la Plata, Sr. Coelho. consistente en un juego de tocador, de plata.
Los artistas Sres. Viñas y Vidal cantaron el saludo al cisne de Lohengrin y la canción ¡Oh, Mari!, respectivamente-, siendo muy aplaudidos.
Los novios salieron para Toledo, Andalucía y Gibraltar.11

Luego, según cuenta Pilar Tolosa, familiar cercana del escritor, Blasco Ibáñez cierra su hotelito de la calle de Salas, cuya propiedad conserva, pero que ya nunca, nadie, volverá a habitar.
María marcha en compañía de sus hijos a Valencia, y Vicente embarca nuevamente rumbo a Buenos Aires.
Es ésta la separación definitiva de dos seres que se unieron en matrimonio por amor.12

A finales de marzo, Blasco Ibáñez estaba nuevamente en Argentina, entusiasmado y dispuesto a seguir con su gran proyecto.  Así se lo manifestaba a Juan Vidal en una carta que le escribió el marzo de 1911, al desembarcar en Buenos Aires:
«Querido amigo: aquí estoy de vuelta en la misma fecha que indiqué al irme y dispuesto a trabajar con inagotable entusiasmo y firme voluntad por la realización de nuestros grandes y patrióticos proyectos. Pasado mañana salgo para Río Negro, donde tengo trabajando ciento setenta españoles, los cuales durante mi ausencia han preparado más de 900 hectáreas. Voy a echar una mirada al trabajo y trazar las líneas de un canal que debemos abrir. Estaré allí una semana para quedar completamente libre de toda preocupación en este asunto, e inmediatamente salgo para Corrientes»8


Argentina, marzo de 1911: Blasco Ibáñez, á bordo del «Koenig Friedrich August», el día de su llegada, 
con los señores conde de Menneville y  M.T. de Alvear, señora Regina Paccini de Alvear, 
 y señores  E.B. Gandulfo y M. Rodriguez  Ocampo

Fuentes
 5 J. L. León Roca, Vicente Blasco Ibáñez, Ayuntamiento de Valencia, Valencia, 2002, pp. 384-385 
 Javier Varela, El último conquistador: BLASCO IBÁÑEZ (1967-1928), Editorial Tecnos, Madrid, 2015, pp. 621
12 Pilar Tortosa, La mejor novela de V. Blasco Ibáñez: Su vida, Prometeo s.l., Valencia, 1977

Prensa de la época1ABC, 1 de marzo 1911; 2 Nuevo mundo, 22 de diciembre 1910; 3Por esos mundos, 1 de marzo 1911;  4ABC, 18 de febrero, 1911; 6ABC, 19 de febrero 1911; 7ABC, 28 de febrero 1911; 9ABC, 20 de febrero 1911; 10ABC, 21 de febrero 1911; 11ABC, 4 de marzo 1911, 13Caras y Caretas, 1 de abril 1911, 14  El Pueblo, 18 de febrero 1911


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